lunes, 17 de enero de 2011

NUESTRA RESPUESTA A GRACIELA AMADO (no somos tan ingenuos, para permitir que nos "marquen" agenda

NO ERA NUESTRA INTENCION PUBLICAR "EL PEDIDO" DE GRACIELA, PERO SUPONEMOS QUE POR FALTA DE MANEJO ELLA NO LO PUDO HACER, POR ELLO
LO HACEMOS, PROCURANDO QUE NINGUNA VOS QUEDE CALLADA.


Querida Graciela, el derecho a réplica, como sabrás, está garantizado conr ango constitucional (incluso antes de la reforma constitucional del ´94 -fallo Ekmedjian vs. Sofovich), por lo que te invitamos publiques la respuesta del P.O. en el blog de Carta Abierta Tucumán.
 No nos corresponde a nosotros hacerlo. Como asumimos también sabrás, lo podes hacer como
comentario a continuación del artículo sobre el que estableces el subsecuente comentario como respuesta o réplica.

Vale aclarar que los términos ¨honestidad intelectual¨ o ¨capacidad de reflexión crítica¨ con la que de forma poco sutil parecería que intentas condicionar nuestro accionar, no están correctamente utilizados para lograr el fin de publicar la mencionada respuesta, que sospechamos era el cometido.

Amén de su publicación, nos pareció pobre la respuesta, quizás poco elaborada, tal vez por no haberse entendido correctamente a Galasso, pues hay una, no menor, desentona entre el texto de origen del disenso y su respuesta; aún así es importante se lean todas las opiniones.

Será un placer que en nuestro blog se escuchen todas las voces que componen nuestro crisol nacional, latinoamericano y más.

                                               Por una Patria Justa, Libre y Soberana.

cartaabiertatucuman@gmail.com

www.cartaabiertatucuman.blogspot.com

Un pedido "algo acalorado", para publicar la respuesta de Altamira en el blog

Leí en el blog la carta de Galasso a Altamira.



Aqui va la contestación de Altamira que saqué del periódico del PO.


A ver si ustedes tienen, como intelectuales que se definen, la honestidad intelectual(valga la redundancia) y la capacidad de reflexión crítica para publicar la respuesta de Altamira.


Si son ustedes democráticos, como se definen, no pueden no hacerlo.


Veamos hasta dónde llega la ética de Carta Abierta Tucumán.


Saludos.


Graciela Amado.












QUÉ BAJO QUE CAÍSTE, GALASSO

7 de enero de 2011

No sorprende que el historiador Norberto Galasso se sume a la campaña macartista desatada por el gobierno nacional y sus cortesanos para criminalizar al Partido Obrero y para combatirlo, como dice uno de sus escribas, “con el Código Penal” – la primera manifestación concreta de la ‘nueva’ política de “seguridad democrática”, para enfrentar la movilización social, que le sopló al oído la estirpe de los Verbitsky a la nueva ministra de Seguridad. En una ‘carta’ que fue difundida en forma instantánea y profusa, en su mayor parte por los ‘blogs’ alcahuetes del oficialismo (que seguramente no harán lo mismo con esta respuesta), Galasso no pronuncia dos frases inevitables en la boca de cualquier luchador: “la patota de Pedraza” y “juicio y castigo a TODOS los culpables”. Al revés: “puede caer sobre vos”, dice Galasso, en referencia a Altamira,“la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto”. Se trata, ojo, de una amenaza – claro, desde el campo popular, que no formula al pasar sino que repite: “pensá, nos dice, en los pibes que podés arriesgar”. ¿Este hombre sospecha siquiera el nivel de su bancarrota política y hasta de su bajeza? Estamos en peligro, no por las patotas de Pedraza, Maturano, West Ocampo, Gerardo Martinez, Guillermo Moreno, el ‘caballo’ Suárez, Capaccioli, Otacehé, la policía de Barracas y Avellaneda, la de Soldati, la de Primavera en Formosa, sino por los piquetes ferroviarios, o, para el caso, todos los piquetes de todos los luchadores, y de activistas como Mariano Ferreyra. No hay que purgar al poder político de estas mafias, sino desencadenar una campaña macartista contra el PO. Galasso no llega siquiera a formular una teoría de los dos demonios – para él y los otros cortesanos el demonio es uno solo. Si nosotros somos los responsables del asesinato de nuestro compañero, la patota de Pedraza es un asunto secundario.

Galasso va más lejos todavía: respalda la tesis de los abogados defensores de los asesinos – el “enfrentamiento” – que fue refutada sin atenuantes, tanto por la jueza de primera instancia como luego por los tres jueces de la Cámara del Crimen. ¿No te has dado cuenta, Galasso, del pozo de inmundicia en el que has caído? Galasso cierra de este modo el círculo de la campaña de criminalización que inició, el mismo 20 de octubre, la Presidenta de la Nación , cuando responsabilizó por el crimen a “los que usan palos en las manifestaciones” y “a los estudiantes que forzaron la puerta del Consejo Nacional de Educación”. Después de esto, vinieron las diatribas del tipo “el PO le tiró un muerto al gobierno nacional y popular”, “los troscos son funcionales a Duhalde” – algo de lo que no se acordaron cuando Kirchner fue llevado de la mano a la Presidencia por el responsable político de los asesinatos de Kosteki y Santillán – que de paso le impuso más de medio gabinete, incluida la mayor parte de los actuales ministros, intendentes y punteros. Después del asesinato de Mariano, el kirchnerista Insfrán se cobró la vida de dos campesinos formoseños tobas, y la policía del jefe nombrado por Néstor Kirchner y la Metropolitana la de dos pobladores de Villa Soldati. Ni las policías, ni Insfrán están imputados; al revés, el gobierno apoya la reelección del formoseño y acabó firmando un pacto con Macri para castigar con la privación de derechos sociales la lucha de los pobladores por la vivienda.

Si el asesinato de Mariano Ferreyra obedeció a la necesidad de defender las tercerizaciones –un régimen de superexplotación para beneficiar a los grandes capitales -, la de los tobas fue ‘funcional’ a los intereses de los terratenientes sojeros y la de Soldati a la especulación inmobiliaria en la Ciudad. En lugar de lanzar la alarma acusadora: ¿A dónde vas Cristina? o la advertencia preventiva: ¿ A dónde te estás dejando llevar?, Galasso apunta contra ‘el enemigo principal’, que es, según él mismo, la prioridad que debe tener cualquier ataque político – Altamira y el Partido Obrero. Nos ha convertido en el ‘enemigo principal’ – a nosotros, no a Pedraza. Este es el significado sin falacias que tiene su frase introductoria, en la que asegura tener con Altamira” un punto teórico (sic) común: …crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo”. En realidad, nos quiere aplicar el Código Penal. Que patraña, no?

Galasso califica a nuestros militantes jóvenes como pibes, no por un acto de cariño sino para despreciar la madurez que han alcanzado y la conciencia que tienen de sus propios actos. En cambio, La Cámpora , que homenajeó a Insfrán en las vísperas del asesinato de los tobas, o la Juventud Sindical de triste memoria, que festejó con CFK en River pocas horas antes del asesinato de Mariano, son para él una juventud maravillosa. La 'carta' de Galasso es una provocación en cada línea y un monmento al caradurismo.

viernes, 7 de enero de 2011

¿A dónde vas, Jorge Altamira?

(Compañeros, todos hemos escuchado, leído, seguido, los incidentes en Constitución, y la muerte de Ferreyra, un militante del P.O,
Pues bien, ese gran patriota llamado NORBERTO GALASSO escribió una carta al sr Altamira (p.o.)donde además de poner las cosas en claro con este dirigente, sirve para una discusión y relectura OBLIGATORIA a quienes por razones de edad o por tener poca memoria o demasiadas urgencias, atacan desde una SUPUESTA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA Y "PROGRE", a este gobierno, asemejandose peligrosamente con NOTORIOS ENEMIGOS DE LA PATRIA.
CARTA ABIERTA TUCUMAN, ha solicitado autorización al autor de esta carta para difundirla y es la tarea a la que estamos abocados, pueden retirar la copia de la misma en la sala Paco Urondo (lugar de reunión de los intelectuales de CAT).
También les comunicamos que estará en NUESTRO renovado blog.
Un feliz año y recomendamos mantener alerta nuestros sentidos, no para el vedetismo sino para ayudar a reconstruir esta NUESTRA PATRIA.
CARTA ABIERTA TUCUMAN)



Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?
Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al P.O. a la Casa Rosada, ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político. No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico – de esos que, en pequeño número, te siguen - y que cree que se puede asaltar el cielo así como así, mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna. No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes” – y eso me duele, porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18 o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada. Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas.
Pero, a vos no te lo puedo entender. Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde. No es como dice tu compañero Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el P.O. actuaba” en Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso. Lo ocurrido es que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha.
Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el macrista Ritondo es aliado tuyo y también Cecilia Pando y Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma. Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten. Pero en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirchnerismo, es decir, la reelección de Cristina.
Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni la Unasur, ni tampoco la asignación universal por hijo, ni ponerle coto al FMI. Ellos están molestos por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo Pastor) y entonces dicen ahora, haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”. Pero vos no podés coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y seguramente sabés del “Moto Méndez” y “el indio Camargo” y Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico!) pero, sin embargo, vos tocás en la misma orquesta de los xenófobos. Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí.
Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira? Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio). Y no podés confundir al gobierno - con todas las asignaturas pendientes que vos quieras - con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos. No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar.
Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos. Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego? No me explico cómo no entendés las fuerzas en juego y la opción consiguiente: la vuelta al 2001 o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las imitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno. ¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde! No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí. .
Vos viviste muchas cosas, Altamira, como las viví yo. ¿O perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política. ¿Qué hizo la izquierda abstracta, toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30? Todos contra Yrigoyen. Y vino Uriburu y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no. ¿Había que hacerse yrigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún. La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del yrigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones. Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista. Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo. Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada. O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45.
No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas tampoco… “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora. Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda. ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del ‘56 porque “la letra con sangre entra”. No eran lo mismo Perón y el almirante Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa qué es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a lo que ocurre en la calle.
¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusiona a los adolescentes. Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular - quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo - yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos, sino que te pongas al lado. No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”.
“Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo.
Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y persiga a los pocos que te queden.
Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, a la que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndole el juego a la derecha. Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela. ¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesista Pando, obras maestras del terror? Son ellos los que acechan, los que quieren volver, los que quieren otros treinta mil desaparecidos, entre los cuales caerán también muchos de los tuyos. Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “el P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen.
Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón.
A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real ¡Y claro!, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tsé Tung y a Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros. En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores? Yrigoyen derrocado por los conservadores, Perón enfrentando a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia y Sarmiento festejando el degüello del Chacho Peñaloza. Una historia de luchas, sangre y muerte. Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde están? ¿Todos son lo mismo, burgueses y todos los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc., son luchas interburguesas? Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a la pintura abstracta o a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros”, qué se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo .
Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando Ramos se presentó con candidatura propia el 11 de marzo del ‘73 porque sostenía que era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar. Fue un grave error. Y ni qué hablar del apoyo a Menem. Por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina, desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe, es el imperialismo y los traidores nativos.
Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke, Hernández Arregui, Puiggrós, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal.
Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el 2011. Y ustedes no pueden estar ahí. ¡Ni cerquita! ¿Entendés?
Haceme caso, Altamira, pensalo. A la noche. En el silencio de la medianoche, pensá en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha. No se trata de hacerle asco a poner el cuerpo, pero sólo cuando políticamente tiene sentido el peligro que se corre. Mártires porque sí, no benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido. Pensá en la derecha que acecha, pensá qué pasaría si se hunde este gobierno. Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: en “el finirla, está la salvada”. Ahí uno se puede redimir de viejos pecados. Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando al pueblo en su experiencia. Nacional, popular. Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente único antiimperialista que junto con Lenin presentaron en 1922 a los congresos de la III Internacional. Frente único antiimperialista con obreros, muchos obreros y también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico ¿Verdad que te acordás?
Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en el 2012, los dos en cana o en el exilio. Y preparate entonces, porque, en ese caso, te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces, haciéndote corresponsable de la desgracia argentina, si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que El Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955.
Sólo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando. Pensalo.
Un saludo.
Buenos Aires, 5 de enero de 2011
Norberto Galasso

miércoles, 5 de enero de 2011

Dos escenas y algunas notas


Sebastián O. Nofal
Comisión Letras y Arte


Viernes 31 de diciembre de 2010, 4:06 am, según mi computadora.
No, hipotético lector. No lo digo para “crear clima”. Lo uso como pequeña metáfora de esta vorágine que es aún 2010. ¿Cuántas cosas de las que efectivamente pasaron este año siquiera imaginábamos el año pasado? Muy pocas. Quizás, en las más delirantes imaginaciones, algunas de esas cosas rondaban. Pero no todas.
Voy a obviar el recuento. Cualquiera puede emprenderlo –un buscador de Internet, el anuario de algún diario… Aunque es imposible no decir lo más impactante, lo más doliente: Kirchner está muerto. Quiero decir, el ciudadano Néstor Carlos Kirchner, falleció. Está claro que Kirchner no. Y eso lo veremos –creo- con gran frenesí durante 2011. Qué añito se nos viene, compadre lector…

En teoría, esto es un artículo político. Y en la política –o en sus peores versiones- lo emotivo no es el buen camino a seguir. La política –en sus peores y mejores versiones- si quiere ser eficiente, tiene que ser estratégica, negociadora, racional. Y hacia ahí aportaremos en otra ocasión.

A esta altura, me considero con el derecho de decir “el año está perdido” y hacer de esta bajadita de teclas lo que quiera.
Quiero rescatar un recuerdo y algo que leí: dos escenas.

La primera: estuve en Woodstock. Quiero decir, en los primeros días de mayo del 2005 yo era parte de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares. Organizábamos el 1er Encuentro de BP y Kirchner había prometido estar en el acto. Las BP, hoy más de 2.000 en el país (unos 20.000 voluntarios, pongalé…), hacen un sostenido y poco mediático trabajo desde 1870. Después del 2001, la situación era desastrosa y se intentaba regenerar y fortalecer las partidas de dinero que ayudan a esos 20.000 voluntarios a hacer su voluntad. La presencia de Kirchner era, en términos racionales, importante.
Confieso que –los recuerdos son confesión de arbitrariedad- distraído estaba por la emoción de estar a sillas de distancia de una gran comitiva de Madres y Abuelas, todas con su ejemplar de “Palabra viva”, la antología de escritores desaparecidos que CONABIP y la SEA acababan de coeditar.
Ahí fue.
Ese corto silencio. Esos movimientos siempre excesivos de la seguridad. La respiración quieta porque está por aparecer. Y Kirchner que, claro, se aparece en el escenario pifiándole a un escalón, acomodándose el pelo y con el saco desabrochado.
Ahí fue que leyó “Quisiera que me recuerden”, de Joaquín Arrieta. Ese poema con destino de olvido que se convirtió en hit youtubero. Ese, el primer poema que escuché en mi vida leído por un Presidente. Pero además, no fue que el tipo se hizo elegir un texto por algún secretario. La distancia me dejó ver (los ratones de biblioteca nos fijamos en esas cosas) que el libro estaba trajinado. Que lo había sacado del bolsillo del saco desprendido. Que tenía papelitos adentro.
Es cierto que Alfonsín recitaba muy bien el Preámbulo y que el innombrable personaje de Anillaco (¡qué lindo pueblo! ¡qué karma de mierda!) habrá leído completísimas obras de Sócrates. Kirchner leyó un poema de alguien que militó en los mismos lugares que él, pero que no estaba ahí para poder leer su poema. No fue poco. Para nada. Ya en su discurso de asunción, ya el 24 de marzo del 2004, el tipo me había empezado a caer cada vez mejor. Esta vez sentí que se había establecido un pacto. Y cuando me di vuelta a mirar las caras de las bibliotecarias y los dirigentes, pensé: “Uh, este tipo hizo un pacto con un montón de gente”. Y sus pactos los cumplió.

Ya lo dije: estuve en Woodstock.

La segunda escena está contada en uno de los últimos panoramas dominicales de Página 12: la Presidenta se quiebra y dice “no le pasó a él, me pasó a mí”. Habla de los muertos del Indoamericano. Dice que en el gobierno de Néstor no hubo muertos por represión estatal; que en el suyo sí y asume la responsabilidad con actos. Qué mujer. Ha quedado viuda a una edad en que no debería. Cinco días después estaba haciéndose cargo de la totalidad de sus funciones. Mucho antes, la canallada ya se había hartado de insultarla y de tratar de apretarla –como si no la conocieran, o estuvieran entrando en la locura de realmente creer lo que intentan hacerle creer a su público. Y ella piensa en la memoria de su hombre y en sus responsabilidades.
Pequeños gestos ¿no?
Pero qué tamaño adquieren –y que significativos se vuelven- ante el cheto-fascista tragador de bigotes… el miserable ése que se atrevió a hablar de pueblos que tienen infinita dignidad. A hablar de gente trabajadora, él que de trabajar…
Me había propuesto una nota política. No pude. Creo que en ciertas ocasiones lo estratégico, lo negociador, lo racional pierden algo de su eficiencia. Sobre todo a esta hora, hoy, que ya el año está perdido…
Lo que sí no está perdido es todo lo que descubrimos este año. Mucho. Mucho para discutir, replantear, llevar adelante.
Pero básicamente nos hemos descubierto numerosos, llenos de tristeza y de fuerza, dispuestos a no perder lo recuperado (que todavía es poco) y, claro que sí, a ir por más. Mucho más. Dispuestos, a pesar de todo, a estar a la altura de las circunstancias.

Le deseo, amigable lector que llegó hasta acá, tenga Ud., un año alegre, vital, lleno de proyectos y acciones-difícil, seguro que va a ser.

La dicotomía y la confrontación


Dolores Marcos
Comisión Universitarios Carta Abierta

Hay un lugar común que se ha venido difundiendo y vociferando desde la oposición en los últimos años, más precisamente desde el conflicto de la 125 y sobre el que quizás es necesario acordar. Se afirma que las acciones del gobierno, sumadas al discurso tanto de Néstor como de Cristina, han tenido un tono confrontativo, que subrayan las brechas históricas, que no ayudan a encontrar el ansiado consenso respecto de temas cruciales, que insisten en mantener y alentar conflictos arcaicos. Es cierto. Pero no hay que confundir causas con consecuencias. Las acciones profundamente reformadoras de estos gobiernos y el discurso consecuente que pretende mostrar este carácter no son la causa de los conflictos. Los conflictos son preexistentes y tienen la edad de nuestra historia. Lo que se pone de manifiesto en el tono, el estilo y las palabras es que gobernar para incluir trae como consecuencia la exacerbación de las contradicciones propias de toda sociedad que saca a relucir los intereses de sus grupos y sectores. Grupos y sectores históricamente favorecidos o ideológicamente confundidos que pretenden mantener sus privilegios materiales y simbólicos frente al avance de la inclusión en sus más diversos aspectos. Inclusión económica y social para niños, ancianos y familias desocupadas; inclusión política para quienes vieron (por fin) cumplido su anhelo de memoria, verdad y justicia; inclusión cívica para minorías sexuales e inmigrantes; inclusión educativa y tecnológica para estudiantes.
Porque en el discurso políticamente correcto, todos expresan (y es fácil hacerlo) su acuerdo con que una sociedad mejor es una sociedad más igualitaria, más inclusiva, más sustancialmente democrática. Pero cuando ese discurso se traduce en políticas que efectivamente comienzan a poner a los otros en un pie de igualdad con un nosotros (nosotros universitarios, nosotros empresarios, nosotros comerciantes, nosotros blanquitos, nosotros que mandamos a los chicos a cole privado, nosotros instruidos), ahí ya no queda tan claro lo que entendíamos por igualdad. Porque en el fondo se trata de esta dicotomía: que ciertos sectores sigan manteniendo los privilegios de distinta índole que han crecido al abrigo de la gran mayoría de los gobiernos de nuestra historia; o que esos privilegios comiencen a borrarse, a impugnarse, a interpelarse a favor de una distribución de recursos varios más igualitaria. Si la dicotomía es esta, el consenso no es posible. Y no hay nada que lamentar. Es el juego de la política en el cual a los que hasta ayer ganaron, hoy, en la hora en que el pueblo retoma la calle, les tocará ganar menos (o perder), a favor de que muchos sean, al fin, reconocidos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

NESTOR KIRCHNER: ENTRE LA MILITANCIA Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL


Por Juan Manuel Frangoulis

“Proceda”, palabra que sonó como orden en el corazón de la militancia más joven, de los viejos luchadores, de quienes estuvimos acostumbrados a las plazas y la represión más que al oficialismo o la batalla cultural desde el la do de adentro del mostrador. También fue la orden atenta que obedeció el General Roberto Bendini, para que descolgase el cuadro del dictador Jorge Rafael Videla.

Eso fue Néstor Kirchner.

Un hombre que nos convenció en el transcurrir desalineado de su gobierno de que pensar un mundo mejor no solo era posible, sino que hacerlo había dejado de ser parte del legado épico de las historias de otros tiempos, en los que nos refugiábamos.

No solo en los fríos números; por lo cierto rescatables, pues permitieron uno de los únicos traspasos exitosos del bastón de mando -solo comparable a la continuidad del Perón del 40 al del 50- con el 52 por ciento de crecimiento del PBI, la reducción de 11 puntos en la tasa de desocupación, el incremento del 230 por ciento en las reservas del Banco Central y la caída de 33 puntos en los índices de pobreza; sino por sobretodo por la modificación paradigmática de la forma de entender, vivir y discutir la “política”, el paso del individuo frente a la sociedad al sujeto proyectado en su contexto.

Entró a la historia por la “puerta grande”, como advirtió a un filosofo y amigo de Carta Abierta (pues no solo puso de pie a un país en términos económicos o genero militancia entre los jóvenes, también logro adhesiones en el mundo de la “inteligentsia” Gramsciana y el mundo artístico), comprendiendo el real valor de la desintegración social que el “que se vayan todos” significaba, el tambalearse de la democracia, los fantasmas de la autocracia.

Sin Estado, sin gobierno, sin ver las posibilidades de soñar, de pensarnos como país, como patria fue el escenario en el que comenzó, con el apoyo de dos de cada diez argentinos, para construir en seis meses una base de cerca del setenta por ciento de imagen positiva. Doblando la apuesta, dignificando la justicia, con una Corte Suprema de Justicia modelo, abriendo las puertas de la memoria en un continente marcado por el olvido, el supo entrar al corazón de las madres y abuelas de todos, con memoria y justicia; con la verdad frente a un dolor que parecía eterno.

Con mas monedas que provincias consolidó la economía, con el principio de “vivir con lo nuestro”, que desarrollara el economista Aldo Ferrer. Actualizo el ejercicio de sustitución de importaciones, con la utilización de una tasa de cambio competitiva para el desarrollo industrial y las exportaciones, con un Estado presente y fuerte, regulador, no crédulo de las teorías de la “mano invisible” o el “derrame”, que solo fortalecieron a los menos e in visibilizaron a los invisibles, postergados de la historia. Incluso en ello fue revolucionario, pues recupero el lugar del “derrotado” económico y desde allí pensé la economía Argentina, recuperando soberanía económica, frente al FMI o el Banco Mundial y la encrucijada del default (hoy Cristina Fernández de Kirchner profundiza aun mas y hace lo suyo con el Club de Paris), con la fortaleza de la recuperación de reservas para enfrentar a los capitales usureros y la fuga de capitales.

El aumento de la demanda agregado, por el incremento del gasto publico, en un circulo virtuoso de utilización del estimulo de la obra publica o el subsidiar servicios y la generación de empleo, que permitió, junto con la modificación de la balanza comercial por el tipo de cambio y las tasas competitivas, que se recuperará el poder adquisitivo de los salarios, aniquilados por la mega devaluación del 2001-2002.

Un pueblo que se sentía derrotado, con millones de desempleados, hogares destrozados por la falta de trabajo, falta de fe individual y colectiva lo extrañaran.

Las banderas de su pensamiento, plasmado en gobierno, hoy su herencia; son soberanía económica, memoria con justicia y militancia.

Logro reparar a las victimas de las dos últimas –y más duras dictaduras que atravesó la Argentina: la del Terrorismo de Estado y el genocidio económico de los ´90.

“La sangre derramada no será negociada” recordó en una encrucijada de la historia, en la que la represión militar y la oficial se cruzaron en los finales de los gobiernos del radical Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, por ello hizo cesar la violencia represiva, que minimizó a niveles únicos en la historia y mantuvo permitiendo un grado de movilización altísimo, que a menudo le jugó en contra.

La disolución de la Corte Suprema menemista por una ejemplar e independiente, la derogación de las leyes del olvido y la impunidad, bajar el cuadro de Videla, hacer de la ESMA un espacio de memoria viva junto a las organización sociales, en la relación más estrecha que alguna vez tubo un gobierno con los organismos de derechos humanos son parte del mismo fuego, aquel fuego que será difícil de apagar. Conquistas culturales del pueblo que lo lloró y despidió, de las madres, abuelas, hijos y nietos recuperados en identidad.

La recuperación de la caja mas importante de la seguridad social, que se encontraba en manos de la Patria Financiera, le permitió, entre otras cosas ampliar la masa de jubilados, que al día de la fecha han visto aumentarse en más de dos millones, con un aumento de la media del 238 por ciento, con dos aumentos por años garantizados por ley y un plus para las fiestas, para una navidad para todos.

Salió de la política de la negociación de las almas, pues entendió que para redistribuir había que tocar intereses, recibiendo criticas y pronósticos apocalípticos, con la corporación mediática y otros grupos concentrados de la economía, desde la Ley de Enfiteusis de Rivadavia hasta la fecha, en contra.

Una gran dirigente de las comunidades de los pueblos originarios del norte supo resumir el sentimiento de los sin voz del cuarto de siglo que le precedió, al decir: “¿por que la primavera para los pobres dura tan poco?”, por que el “pingüino” (como al mismo le gustaba que lo llamasen), los puso en el centro de la escena al replantear las políticas públicas, en aras de la satisfacción de las necesidades primarias, la posibilidad de acceder a bienes necesarios o algo suntuarios y al trabajo.

Así, marcó su camino hacia la popularidad, con grandeza y humildad, con amor y justicia social y, por sobre todo, con lealtad, no dejando en la puerta de la Casa Rosada ni uno solo de sus ideales, de sus convicciones, ni de su sentir peronista.

El histórico, durante mucho tiempo negado, Consejo del Salario, las convenciones colectivas anuales -siempre en alza- las reformas laborales progresivas, la consolidación del sistema jubilatorio forman un haz de aportes innegables.

El sueño de la Patria Grande, la realidad del UNASUR, el no al ALCA y la consigna “América Latina, ahora o nunca”, son otro innegable legado y un vacío difícil de llenar. Solo él, gran estadista, supo traccionar a los países Latinoamericanos en la génesis de una herramienta política que permitió destrabar conflictos, definir a la región por la democracia y la paz y negociar de igual a igual con las potencias del Norte. Como secretario general del bloque –UNASUR- intervino en emergencias naturales, intentos de golpes de Estado y disputas entre países, tal fue su presencia, que sus pares lo eligieron por una unanimidad en el cargo político más alto de la estructura y lo recordaron como “un líder clave en la construcción de una región sin exclusiones”. Vale poner de manifiesto que en la IV Reunión Cumbre Ordinaria de UNASUR, que se iba a realizar con su conducción, el 26 de noviembre, estaba previsto que se firmará, por su impulso, la denominada “Cláusula Democrática”, instrumento por el que se busca evitar cualquier golpe de Estado.

El inventario se hace interminable

Las victorias de su gobierno, o las de su amada Compañera y actual Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, no son patrimonio eterno del pueblo argentino, como no lo fue la Constitución del ´49 o la nacionalización de la banca, en lo que a términos económicos refiere; pero el hondo calar de esa modificación de paradigma, de lo que culturalmente significaron gestos como “proceda”, serán muy difícil de borrar en la memoria del pueblo.

Durante la dictadura de Ongania, primero, hasta las formas del neoliberalismo o neocapitalismo, que en la Argentina tomaron la silueta de diez años de menemato, pasando por la mas horrorosa de las dictaduras que en esta parte del continente se recuerde (la de aquel personaje del cuadro) dejaron una marca significativa en el país y las formas de pensarse como pueblo: una profunda desintegración social, un “sálvese quien pueda”, pensar que los individuos atomizados podrían modificar “en soledad” su destino.

Los caminos de la justicia social, del compromiso, del amor al otro, de sabernos parte de un mundo mejor posible, son las puertas que él nos abrió.

El luchó, y seguirá luchando en su legado, nos hizo luchar al devolvernos la esperanza, la conciencia de futuro; él, el otro de la historia, el negado, recuperó la voz y hoy lucha; pero mientras esto pasa…ellos temen.

Rep con CARTA ABIERTA TUCUMÁN

Rep con CARTA ABIERTA TUCUMÁN
Invitado por la LIBRERÍA EL GRIEGO y la A.P.T. pintó un mural en la Peatonal